martes, 7 de febrero de 2012

Adios

En ese lugar no había nada más que
recuerdos del pasado. La misma entrada, la misma puerta, la misma planta, ahora
marchita de todo.
Metió la llave en la puerta. El olor a
cerrado le golpeó en la cara. Encendió la luz. Todo estaba dispuesto igual.
Como si el tiempo se hubiese detenido.
Recorrió la casa mientras los recuerdos le
martilleaban la mente. No quería permanecer allí más de lo necesario.
Fue a la habitación. Tercer cajón. Lo
cogió, lo apretó en su mano. Salió y no miró atrás.
Era el adiós definitivo. Todo había
llegado a su fin.

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